El puerto y la ciudad de Essaouira fueron
construidos en el siglo XVIII frente a la isla de Mogador, célebre
por su comercio de la púrpura. Las murallas, la Medina, la sqala,
el puerto son testigos de una época marítima gloriosa ya pasada.
Hoy, la tranquilidad de la ciudad, su clima suave durante casi
todo el año y un viento siempre presente, hacen de ella un lugar
predilecto para los amantes del surf que se dan cita aquí venidos
del mundo entero.
Los deportes náuticos constituyen la actividad principal de la
ciudad.
No se va a Essaouira a buscar su vida nocturna festiva porque
hay que saber que la ciudad no cuenta con ninguna discoteca ni
bar de ambiente, al menos por el momento.
La época más festiva es la del festival de música Gnaoua muy conocido
en todo Marruecos y cada vez más a nivel internacional. Cada año
nuevos grupos nacionales se añaden a la lista de los invitados.
Son muy numerosas las actividades culturales y artísticas en la
ciudad.
Alguna de sus especialidades: objetos de marquetería, de alfarería,
de hierro forjado, pinturas, el aceite de Argan.
Como en cualquier ciudad marroquí, al realizar una compra, es
casi obligatorio el entablar una negociación; le recomendamos
que se tome su tiempo para hacer bajar el precio a su nivel más
justo.